10 octubre, 2010

El Caballero de la Armadura

En este camino que voy recorriendo, me he sentado bajo un árbol para poder leer un conjunto de palabras que me han llevado a confirmar cosas que deambulaban por mi ser, a admirarlas desde otro punto de vista y encaminar de buena gana el camino una vez que me levante.

Y me doy cuenta de que soy y he sido "Un Caballero con Armadura", la cual, como siga dejando pasar el tiempo como hasta ahora he hecho, me encontraré que llevo una "Armadura Oxidada", por lo que me resultará mucho mas complicado y me llevará mucho mas tiempo poder quitármela de encima.

Todos llevamos una armadura de una forma u otra, y bien grande es el primer paso, de poder definir qué tipo de armadura llevamos y cuales son las razones que nos han llevado a tenerla.
Pues bien, en este proceso nos topamos con tres Castillos por los cuales superar: El Castillo del Silencio, El Castillo del Conocimiento y El Castillo de la Voluntad y la Osadía.

  • Debemos comenzar por aprender a escucharnos a nosotros mismos, y una vez que nos apliquemos a nosotros mismos el cuento, lo sabremos aplicar a quienes nos rodean. Entonces, una vez que hagamos esto, estaremos seguros de que lo que no hacemos es oír y dejarlo pasar...sino todo lo contrario. Todo persona que sabe que la están oyendo, sabe que al mismo tiempo se está sintiendo ignorada y sola.
  • Debemos conocer realmente lo que nuestro corazón quiere y desea, y no lo que nuestra mente nos hace creer.
  • Debemos tener la gran voluntad y osadía de reconocer realmente como somos y no dejarnos camuflar por nada ni por nadie.

Para ello, dejémonos llevar, no nos clavemos a algo fijo. La vida continua, día tras día, minuto tras minuto, segundo tras segundo. Nos encontramos en continuo movimiento y no debemos permitir estancarnos. La vida sigue, y nosotros con ella.

Es cierto, llevabas razón, necesito ser escuchado alguna vez que otra, y no ser oído como hasta ahora, en alguna que otra ocasión me he sentido (y todo lo que eso conlleva). Por esta razón, seguiré día a tras día avanzando (al menos intentándolo) sin saber lo que me pueda ocurrir mañana mismo a esta misma hora, o dentro de un par de horas. Pero es que el futuro es impredecible. Sólo nosotros, con nuestro día a día, tendremos quizás una ligera día de saber con aquello que nos podamos topar pasado un determinado tiempo.

Simplemente, espero volver a tener la oportunidad ( y por qué no!) de que me vuelvas a escuchar, de que nos volvamos a escuchar. Hasta entonces, me levanto y prosigo mi camino...




1 comentario:

  1. me alegro que el libro surtiera el efecto que sabria que surtiría... ahora ya sabes que es un caballero y que es una dama solo que a veces no queremos ser rescatadas otras nos rescatamos solas y otras tenemos otros caballeros por los que rescatarnos y rescatar...

    ResponderEliminar